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BAJO LAS NUBES. Edificio de Ferias de Cáceres. MENCION

El proyecto de arquitectura pocas veces se presenta inmaterial. El contexto físico, económico y social tiñen inexorablemente las propuestas edificatorias. Pero en el caso que nos ocupa, parece que todo está por definir. El entorno físico, futuro centro económico periférico de Cáceres, hay que imaginarlo a partir de planes urbanos y proyectos políticos, ya que actualmente es un páramo industrial infrautilizado. El uso final del edificio también está ausente, ya que por definición un Edificio de Ferias se dispone como contenedor y servidor de eventos desconocidos a priori.

Por ello, nuestra propuesta aspira a generar un edificio adecuado a la situación futura de alto aprovechamiento de la zona, posibilitando el uso cómodo del mismo hasta que esa situación se dé.

Debido a las características específicas del programa a resolver, nuestra intervención se coloca como generadora de inercias en la zona. No sólo será polo atractor de actividad, sino que definirá el carácter de la misma hacia usos comerciales y de I+D+i, marcando el territorio como atractor de actividad sostenible y limpia.

La intervención se genera por la combinación de dos estrategias proyectuales, una encaminada a dar calidad al encuentro del edificio con su entorno, y otra a cobijar las piezas programáticas bajo un ambiente controlado espacial y climáticamente.

En primer lugar, optamos por cualificar todo el entorno del edificio mediante un cambio de cota, que permite definir una gran plaza deprimida sobre la que se colocan no sólo las distintas piezas edilicias solicitadas, sino que proporciona un espacio semipúblico de expansión de las salas de exposición, permitiendo una entrada gradual al edificio, así como controlando las distintas posibles ampliaciones solicitadas.

En segundo lugar, colocamos una gran cubierta que sobrevuela las salas de exposición, así como las piezas de programa más menudas, dando carácter a la verdadera fachada de nuestra intervención, la superior. Estas nubes no sólo definen un límite difuso entre interior y exterior, sino que al tocar el suelo en su necesaria búsqueda de estabilidad, cualifican con patios de luz, lugares de descanso e instalaciones las grandes piezas de exposición, habitualmente vacías y carentes de personalidad.

Ambas operaciones marcan con un carácter único el edificio propuesto, dotando de la necesaria carga de imagen que una intervención de estas características no desde la artificialidad de la piel, sino desde la verdadera definición arquitectónica de todo el complejo.